sábado, 27 de julio de 2013

Terminan los exámenes doctrinales sobre la beatificación de Romero

Tomado de: http://vaticaninsider.lastampa.it/

El Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, mons. Gerhard Ludwig Müller: la “luz verde” llegó cuando Benedicto XVI era el Papa reinante

EN RECUERDO DE MONS. ROMERO
EN RECUERDO DE MONS. ROMERO

GIANNI VALENTE
ROMA
El arzobispo Óscar Arnulfo Romero, “fue un gran testimonio de la fe y de la petición de justicia social”, y las verificaciones para el “nihil obstat” doctrinal en su proceso de beatificación tuvieron una acelereción “dede Benedicto XVI”. Lo reveló a Vatican Insider el arzobispo Gerhard Ludwig Müller, actual Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Mientras Papa Francisco está viviendo en Brasil el abrazo del catolicismo latinoamericano, desde Roma el arzobispo-teólogo alemán confirma que ya no hay cuestiones doctrinales que demoren la beatificación del que tantos fieles llaman “San Romero de América”. La “luz verde” del ex-Santo Oficio se encendió cuando en el trono de Pedro todavía estaba Benedicto XVI.
Esta tarde el Prefecto de la Doctrina de la Fe volará a Río de Janeiro, en donde participará en la clausura de la JMJ. En los comentarios del arzobispo Müller sobre las jornadas brasileñas de Francisco surge su cordial sintonía con la “conversión pastoral” que el Papa argentino no se cansa de sugerir a toda la Iglesia.
Papa Francisco está en Brasil, Muchos católicos latinoamericanos conservan la memoria devota de Óscar Romero. ¿Qué representa para usted la figura del obispo asesinado sobre el altar?
Considero a Óscar Arnulfo Romero un gran testimonio de la fe y de la sed de justicia social. Su testimonio se expresaba también a través de las homilías en las que hablaba de la trágica condición que vivía en esos años su pueblo. El orden social solo se puede fundar en la defensa de la afirmación de la justicia, y no en la violencia o la ley del más fuerte. Esta es la doctrina de la iglesia. Incluso la Constitución “Gaudium es Spes”, emanada del Concilio Vaticano II, había reafirmado que todos los hombres son criaturas de Dios con los mismos derechos y con las mismas posibilidades para acceder a los bienes de la naturaleza, a los bienes de la Creación y de la cultura. El obispoRomero, en cada una de sus intervenciones, repetía solamente esto.
Sin embargo, su causa de beatificación parece haberse topado con algunos obstáculos. Para algunos era oportuno tomar un poco de tiempo. Según ellos, la figura de Romero beatificado podía convertirse en una bandera de la Teología de la Liberación.
El proceso relativo al “nihil obstat” doctrinal en la Congregación procedió con normalidad y ya bajo Benedicto XVI tuvo una aceleración decisiva. No hay que olvidar que en 2007, en su viaje hacia Brasil, Papa Ratzinger dijo claramente que él consideraba a Romero digno de ser beatificado. Ahora, con Papa Francisco, el proceso procede con mayor velocidad en la Congregación para las Causas de los Santos.
Usted conoce muy bien algunas realidades eclesiales de América Latina. ¿Qué es lo que más le sorprende del viaje de Papa Francisco a Brasil?
El viaje del Papa a Brasil es algo muy grande. Papa Francisco sabe acercarse al corazón de los jóvenes y ellos se sienten comprendidos, aceptados. Reconocen inmediatamente al buen pastor que ofrece a todos el don del Evangelio, el misionero que no trata de obtener ventajas para sí mismo, que no pide ni votos ni dinero. La forma en la que propone la Buena Noticia de Jesús atrae y desarma no solo a los jóvenes, sino a todos.
¿­Incluso a los no católicos?
Todos ven en él la alegría al anunciar el Evangelio y de ser miembros de una única familia de Dios en la Iglesia católica. Se descubre que la fe católica es la fuente más viva que riega la humanidad misma del pueblo brasileño. Creo que este viaje dará grandes frutos, incluso en relación con el regreso a la plena comunión con la Iglesia católica de tantos cristianos que siguieron la propaganda separatista de las sectas más hostiles hacia el catolicismo.

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