sábado, 10 de diciembre de 2011

La “Patria portuguesa” o colectividad lusitana se hizo presente en Pilar para homenajear a Nuestra Señora de Fátima

La festividad se realiza desde hace 49 años y la imagen que se halla en el templo del predio de los Padres Siervos de María fue bendecida por el Papa Pío XII, perteneció a Su Santidad, y luego fue donada “a la Argentina” (a través del embajador argentino de la época) y dada a una comisión de damas que donaron el predio a la congregación donde hasta hoy se encuentra, con la capilla abierta al culto público y donde se venera la sagrada imagen. Como todos los domingos previos a la solemnidad de la Inmaculada Concepción, desde hace 49 años, la Colectividad Portuguesa del Gran Buenos Aires viajó al partido de Pilar (provincia de Buenos Aires, diócesis de Zárate-Campana), más precisamente a la localidad de Fátima, el 7 de diciembre, para su encuentro anual y la Fiesta de Clubes portugueses, que culminó con la misa presidida por el obispo diocesano Mons. Oscar Sarlinga. Más de tres mil personas transcurrieron el día en la casa de los Padres Siervos de María, donde compartieron espectáculos culturales, entre otros los “ranchos folklóricos” de la región en homenaje a la Santísima Virgen en su advocación de Nuestra Señora de Fátima.
Tanto los portugueses nativos como sus hijos, nietos y bisnietos de esa localidad se dieron cita, como hace veinte años, junto a la iglesia que alberga la sagrada imagen de la Virgen de Fátima, primera réplica que fue ofrecida al Papa Pío XII quien, a su vez, la donó al embajador argentino de la época y éste a la comisión de damas que preparó el predio y la capilla donde luego se establecieron los Padres Servitas, en Pilar. Con motivo de las Vísperas de la Inmaculada Concepción, a las 20 hubo una procesión por las calles adyacentes al predio, con reflexiones y cánticos a la Virgen (en castellano y en portugués); a las 20.30 comenzó la misa, presidida por monseñor Oscar Sarlinga, obispo de Zárate-Campana, y concelebrada por Mons. Edgardo Galuppo, vicario general y por el Padre Anselmo, de los Siervos de maría. La jurisdicción parroquial a la que pertenece la localidad de Fátima es San Luis Gonzaga, de Manzanares-Fátima. En la homilía que el obispo pronunció en castellano y un poco en portugués, dijo que se encontraba muy contento de recibir en la diócesis a tan numerosas familias, gente tan buena proveniente de un país que dio tanto a la civilización universal, con sus descubrimientos y con sus fundaciones, y a la Iglesia del Señor, con la evangelización. Habló del misterio de la Inmaculada Concepción, que no se trata de una simple advocación, “sino del ser de la Virgen María” y luego hizo alusión a la advocación de Fátima, a su historia, y a lo esencial del mensaje, que podemos actualizar para el día de hoy, y que “condensa –dijo- lo esencial del mensaje del Evangelio”.  Al terminar la misa, celebrada en un altar preparado en un gran palco, se realizó un espectáculo de fuegos artificiales y luego una procesión de antorchas partió desde allí hasta la capilla en la que se encuentra la imagen histórica de Nuestra Señora de Fátima.
La inmigración portuguesa en nuestras regiones
La inmigración de portugueses al actual territorio argentino tuvo lugar primero durante la colonización española, sobre todo en Buenos Aires y su zona de influencia, y luego en la región de las Misiones Jesuíticas, especialmente durante el período de la unión dinástica de Castilla y Portugal.Los portugueses radicados en Buenos Aires durante la colonia, casi en su totalidad varones, establecieron una red de relaciones comerciales y familiares de gran influencia en la vida económica de la capital del virreinato. Tras la restauración de la independencia de Portugal, prosiguió una cierta inmigración. La comunidad portuguesa de la ciudad de Buenos Aires y su zona de influencia proviene de diversos grupos sociales, como peones y artesanos pertenecientes a las clases trabajadoras y también un grupo de clase media y media alta dedicado al comercio. A fines del siglo XIX y durante la primera mitad del siglo XX siguieron arribando portugueses, entre los cuales no pocos caboverdianos, pueblo mixogénico con linajes africanos y portugueses en el que predominaron los rasgos culturales portugueses y que en tiempo de su inmigración a la Argentina poseían el pasaporte portugués, establecidos sobre todo en la zona sur del Gran Buenos Aires (partidos de Avellaneda, Lomas de Zamora, Quilmes, Berisso y Ensenada). También son numerosos en el partido de La Matanza, en las ciudades de Isidro Casanova y González Catán, que estuvieron presentes en el encuentro. En la diócesis de Zárate-Campana son muy numerosos en el partido de Belén de Escobar, y también, aunque en menor cantidad, en Pilar

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